Lunes, 21 de Junio de 2021

´´Ha llegado el momento de decir adiós´´

Entrevista a Míquel Flexas

Luego de más de 30 años entrenando, 18 temporadas, 441 partidos disputados, 8 goles marcados y tras jugar en 5 categorías diferentes, Míquel Flexas colgó los botines después del partido de su equipo, el Independiente Camp Redó, frente al Calvià. Desde Punto Balón Balear dialogamos con Míquel y repasamos todos los detalles de su historia en el fútbol balear.

Punto Balón Balear (PBB): ¿Cuándo creíste que era hora de retirarte? ¿Qué análisis hacés de tu carrera?

Míquel Flexas (MF): Creo que toca dar un paso al lado y colgar las botas. Lo sé desde que iniciamos esta difícil y complicada temporada. Renové sabiendo que sería la última y que no conocía en las condiciones en las que íbamos a jugar. No lo dejo porque no me vea capacitado para seguir jugando. Es cierto que los años no perdonan, pero he sabido readaptarme y físicamente me siento bien, los motivos van más allá. Siempre pensé que sería el fútbol quién me dejaría a mí y no al revés, pero llega un momento en el que la vida personal y profesional deja de ser compatible con hacer lo que más te gusta. Y creo que ha llegado el momento de decir adiós.

PBB: ¿Qué significaron todos estos años de carrera en tu vida?

MF: Si miro atrás solo tengo buenos recuerdos, mezclados con momentos de alegría y felicidad y otros de tensión y tristeza. Pero, al fin y al cabo, momentos que he compartido con personas que hoy forman parte de mi día a día. No valoro lo que he hecho por los títulos conseguidos, los ascensos celebrados o los goles marcados, valoro la gente que he conocido y todo lo que me ha aportado un deporte que me apasiona.

MF: Creo que el fútbol me hizo ser la persona que soy hoy en día, en esa educación informal que se transmite a través del deporte en equipo. Tras más de 30 años entrenando cada semana, compitiendo los fines de semana, aprendiendo de entrenadores, conociendo el fútbol desde otros puntos de vista, asimilando valores como el compañerismo, el esfuerzo, la cooperación, la igualdad, el respeto, el trabajo en equipo, la disciplina, también el aprender a gestionar las frustraciones y asumir las derrotas… Para mí ha sido un lujo del que debo estar agradecido a mis padres por haberme permitido disfrutar todo este tiempo. Sin su apoyo, el de mi abuelo y, en última instancia, del de mi compañera de vida no hubiera sido posible.

PBB: ¿Qué te dejó el fútbol?

MF: El fútbol me dejó amigos. Si me paro a pensar en mis amistades a día de hoy, me doy cuenta que, en el 99% de los casos, están relacionadas con el fútbol. Al final, tras tantos años jugando, he compartido momentos muy importantes e inolvidables con personas con las que tenía cosas en común. Eso genera una serie de vínculos que, al final, acaban en una amistad. Incluso amigos con los que jamás he tenido la suerte de compartir vestuario, pero con el simple hecho de enfrentarnos años y años en los terrenos de juego, acabas sintiendo aprecio por las personas que comparten tu misma pasión. Y eso sin duda es lo mejor que me ha dejado el fútbol.

PBB: Jugaste en muchas categorías diferentes, ¿Qué notaste de diferente en cada una de ellas?

MF: He jugado en muchas categorías y competiciones diferentes porque para mí nunca ha sido importante intentar estar al máximo nivel. Nunca he tenido la ambición de querer estar lo más arriba posible y eso no quita que no haya sido competitivo, sino que simplemente he preferido valorar otras muchas cosas, para mí mucho más importantes. Y la mayor diferencia existente entre las diferentes categorías es el nivel de exigencia. En Tercera División entrenábamos entre cuatro o cinco días, incluso sábados por la mañana muchas veces. También tenías que desplazarte entre islas para disputar partidos y eso es dedicar mucho tiempo. Además, evidentemente que la exigencia tanto física como mental es superior cuanto más arriba juegas… pero eso no quita que a niveles más bajos como Preferente, Primera Regional o, incluso, Segunda Regional no puedas encontrar grandes equipos o grandes jugadores. De hecho, con uno de los mejores jugadores con los que he compartido vestuario fue jugando en Segunda Regional. Son maneras distintas de disfrutar del fútbol.

PBB: ¿Qué jugador te consideras que fuiste?

Es difícil clasificarme como jugador porque he ido variando mucho durante toda mi carrera. Imagino que es más una respuesta para entrenadores y compañeros con los que he tenido el placer de compartir vestuario, pues creo que deben ser ellos quien contesten a esta pregunta. Aún así, si algo me ha gustado siempre intentar es tener facilidad para adaptarme a cualquier posición y una buena predisposición para sumar desde cualquier lugar. Al final me he acabado convirtiendo más en un entrenador en el campo que realmente en un jugador al uso.

PBB: ¿Cuál fue el mejor momento de tu carrera y cuál el peor?

MF: En el fútbol como en la vida, no creo que haya buenos o malos momentos. Creo que hay situaciones complicadas de las que uno debe aprender y situaciones donde, al final, se recoge el fruto del trabajo a lo largo del tiempo. Evidentemente como deportista siempre quieres jugar y estar aportando al equipo, y lo peor que te puede pasar son las lesiones. Y yo he sufrido tres graves durante mi carrera que me han apartado entre 4 y 6 meses de los terrenos de juego. Pero eso te permite parar y valorar lo que te rodea y volver con más ganas. También tengo el recuerdo de haber vivido una situación a la que no estaba acostumbrado: actuar con un rol de jugador secundario dentro del terreno de juego. Y puedo decir que ese fue el año que más aprendí a interpretar la importancia de un grupo dentro de un vestuario y a conocer como suman los 23 jugadores de una plantilla si dejan de pensar de forma individual y más como colectivo. Así que de todo se aprende algo.

PBB: ¿Sientes que te quedó algo por cumplir?

MF: Pues cuando uno se marca metas y objetivos, nunca los puede cumplir todos en la vida. Pese a que siempre he valorado más otras cosas, a parte de la competición y no me arrepiento, sí que me hubiera gustado tener la oportunidad de estar en un ambiente más profesional. A todo chaval que juega y le preguntas te dirá que le gustaría ser jugador profesional. Yo tal vez me hubiera conformado con jugar más temporadas en el Atlètic Balears, el equipo de mi corazón, el club de mi familia. Aún así es un orgullo haber podido defender el escudo durante dos temporadas, aunque fuera en la época más complicada para el club.

PBB: ¿Cuál es la clave para permanecer vigente por 18 temporadas?

MF: Creo que las claves son las ganas, el esfuerzo tanto personal como familiar, y la ilusión año tras año de seguir sintiéndote parte de un grupo. La gran mayoría de compañeros que lo dejaron antes que yo fue porque no tenían tiempo para compaginar la vida laboral y la personal con el fútbol o porque perdieron la ilusión y la motivación por seguir jugando o porque simplemente no compensaba el tiempo de dedicación al resto que te pierdes cuando estás comprometido.

PBB: ¿Cómo analizas tu paso por Independiente Camp Redó?

MF: El Independiente es un club especial. Es un club simbólico al que siempre admiré como rival debido a las dificultades socioeconómicas con las que siempre ha competido y con unos valores que van mucho con mi forma de entender el fútbol y el deporte. Su apuesta por la igualdad y por ayudar a los más desfavorecidos es una muestra más de su humilde excelencia. Sin ánimo de menospreciar a nadie no encontrarás a grandes profesionales del fútbol, pero está lleno de grandes personas con un gran corazón y la labor social que hace por el barrio en el que está ubicado no tiene precio. Sin ir más lejos, intenta competir con muchos clubes de Palma desde hace muchos años, siendo el último en tener unas instalaciones municipales adecuadas para la práctica del fútbol y teniendo la cuota más baja de todos los clubes de Palma por la práctica del fútbol. Para mí es un honor llevar este escudo.

PBB: ¿Cómo fue tu llegada al club?

MF: La decisión para firmar por el Independiente fue bastante sencilla, ya que se unieron una serie de casualidades que me permitieron tener la oportunidad de vestir la camiseta. Mi cambio de residencia para vivir en la zona y la llegada de un entrenador al que conocía y que confiaba en mí con un proyecto ilusionante fue importante.

PBB: ¿Cómo ves al equipo?

MF: El equipo ha sufrido muchos cambios con respecto al que estuvo a punto de conseguir el ascenso. Tenemos un vestuario joven y muy sano con jugadores muy trabajadores que le ponen muchas ganas. En los últimos partidos nos ha faltado una pizca de suerte y/o saber estar en momentos puntuales que nos ha hecho perder muchos puntos y encontrarnos en una situación delicada. Faltan tres partidos y todo está en el aire, el ascenso, la permanencia o incluso el descenso. Con este nuevo formato de competición tan reducido, los errores pueden salirte muy caros. Esperamos conseguir el objetivo de la salvación y si tenemos la suerte de meternos en el play-off de ascenso seremos un rival a batir. Nadie nos ha goleado y cuando hemos caído lo hemos hecho por la mínima. Somos un grupo muy competitivo.

PBB: ¿Tienes algún recuerdo o anécdota especial en el club?

MF: Recuerdo muchos y todos especiales. Pero sobre todo un cariño especial a las personas que componen el club, desde Raúl y su madre en el bar, Estefa encargada de prácticamente todo, el Abuelo con el que negocié mi renovación por 50€ el gol o Xisco, esa persona tan necesaria en un club que siempre está allí para sacarte una sonrisa y ayudarte en lo que necesitas. También haber podido compartir vestuario con grandes amigos que, como en otros lados, pasan a formar parte de tu vida. Pero a nivel futbolístico, tal vez recordar el gol de falta en el Pla de Na Tesa, que no sirvió para nada pero que al menos podré decir que marqué un gol con la camiseta del Independiente y que el Abuelo me debe 50€.

PBB: ¿Cómo has vivido la previa al partido del fin de semana?

MF: Fue una semana distinta al resto. He estado en un estado entre la emoción y con ganas, sé que ha sido un partido especial más a nivel mental que otra cosa. El viernes fue mi último entreno, el sábado el último partido y aunque me sabe mal no poder acabar la temporada como debería ser, mi situación personal no me lo permite y necesito un final. Ha llegado el momento de despedirse.

PBB: ¿Con qué jugador disfrutaste más jugar?

MF: ¿Jugadores? Podría destacar muchísimos y sería injusto con todos los que me iba a olvidar. Jugar con mi hermano tantos años fue un lujo, para mí uno de los mejores porteros del fútbol balear, al igual que compartir vestuario con mi familia. Pero en el fondo con lo que me quedo es con los amigos y los momentos compartidos en los diferentes equipos. Iván Blanes en el Atlètic Balears y el Esporles, Mike Lloyd en el Esporles y el Bunyola, Flequi en el Sporting Sant Marçal y el Independiente, Guille en el Sporting Sant Marçal, Sergi en el Esporles y el Sporting Sant Marçal, Juandi en el Esporles y en el Independiente y Pere Sánchez en el Independiente, Pilo, Pablo, Jordi muchos amigos en el Independiente… Y en eso sin duda no tiene precio.

 

Entrevista realizada por Santi Godoy

Foto: Toni Ferrero

 

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